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El Jarabe Tapatío

Pues si al mundo Adán viniera, /  y viese a una mexicana /bailar Jarabe ligera, / temo que a comer volviera / la consabida manzana. Niceto de Zamacois, 1861.

Origen del Jarabe Tapatío. Según el investigador Gabriel Saldivar, en su ponencia El Jarabe. Baile popular mexicano, el jarabe deriva de los zapateados españoles, básicamente de la seguidilla, del fandango y de la zambra, todos ellos ya bailados en el siglo XVI en la Península Ibérica. Cuando los colonizadores hispanos se establecieron en suelo mexicano, bailaban estos géneros dancísticos bailaban en su forma original, pero al paso del tiempo se fueron modificando y tomando elementos de los bailes y las danzas de los grupos originarios de México, y dando lugar a diversas variedades de zapateados y bailes como el huapango y la tarima mestizos, con rasgos derivados de los mitotes y de la seguidilla y el fandango. En los Bailes de Tarima se originaron los jarabes, propios de muchos estados como por ejemplo, Colima, Nayarit, Michoacán y Jalisco. La tarima es un bloque de madera sobre el cual los bailadores taconean al compás de algunos de los bailes populares de nuestro país.

En el año de 1697, Juan Gemelli Carreri, nos informa que en una fiesta que dio Felipe Rivas, ensayador de la casa de Moneda, a su querida esposa Antonia por motivo de su cumpleaños, unos mulatos bailaron un zapateado al que llamaban sarao y que bien pudiera ser, también, uno de los antecesores del jarabe. Por otra parte, afirma Saldivar que el jarabe deriva, directamente, del llamado Jarabe Gitano, bailable derivado de la seguidilla y que llegó a Nueva España en el siglo XVIII, y agrega que la palabra “jarabe” se empezó a emplear popularmente, a mediados del siglo mencionado. En las calles y barrios del México colonial, los negros y los mulatos bailaban el chuchumbé, y los indios y mestizos disfrutaban con los sones y los jarabes, tales como el Jarabe Gitano, el Pan de Jarabe, y el Jarabe Gatuno. En un documento presentado ante la Inquisición, se puede leer: El hombre todo se vuelve cuernos para embestir a la toreada. Este baile, ilustrísima señoría, no es de aquellos que se ven de tarde en tarde; es bastante frecuente, y creo no hay concurrencias de arpa y guitarra, especialmente en las casas de campo, en las pequeñas de la Jalapa y antigua Veracruz, en que no se vea bailar, unas veces con más, otras con menos desenvoltura, pero casi siempre con demasiada disolución. Bien podemos sostener que los jarabes de México derivan de diferentes géneros bailables españoles, que llegaron durante los primeros tiempos de la colonización, y cuya influencia continuó hasta el siglo XIX.

Este baile tan popular nació en Jalisco. Parece ser que en un principio, allá por los inicios de 1800, el jarabe se bailaba con parejas de mujeres. Poco después, pero antes de la Guerra de Independencia, se formaron parejas mixtas; las cuales fueron prohibidas por las autoridades eclesiásticas por inmorales. Así pues, el virrey Félix Berenguer de Marquina, en 1802, muy preocupado escribió un bando fechado el 15 de diciembre en el cual se leía: que en el mes de octubre llegó a su noticia, con gran sentimiento de su corazón, que en esta capital (la ciudad de México) y en otros lugares del reino, se iba introduciendo un baile nombrado Jarabe Gatuno, (Tapatío) que por sus deshonestos movimientos, acciones y canto, causaba rubor aún a las personas de menos delicada conciencia. Pero el Jarabe se siguió bailando, sobre todo en Jalisco, y devino un arma de protesta contra las autoridades. La Enciclopedia de México nos informa que: Los Insurgentes entonaron el jarabe como una canción guerrera, varias de cuyas modalidades –en música y baile- se divulgaron a mediados del siglo XIX. Sin embargo, se tienen datos de que el Jarabe Tapatío ya se bailaba en la Ciudad de México en 1790, en el Teatro Coliseo.

Significado de las palabras jarabe y tapatío. Para algunos estudiosos la palabra “jarabe” proviene del árabe, sarab o xarab, y con ella se designaba la fiesta y la felicidad. Para otros, designa una mezcla de varias modalidades musicales en una pieza; como una suma de elementos, tal como se lleva a cabo en los jarabes medicinales. En cuanto al término “tapatío”, un autor anónimo, avalado por el gobierno de Jalisco, nos dice que proviene del náhuatl tapatiotl, que designaba a un tipo de moneda que se empleaba antes de la colonización española. Con el vocablo tapatío se designa a la persona que ha nacido en la ciudad de Guadalajara, capital del estado de Jalisco. Su origen tiene varias hipótesis. Una de ellas propone que deriva del náhuatl tapatotl, cuyo significa es “que vale por tres”; se traba de tres costalitos que contenían diez granos de cacao cada uno, los cuales servían de moneda hasta el siglo XVII en épocas coloniales. La segunda teoría afirma que tapatío proviene de “tápalos” como se les llamaba a las mantillas y a los manteles que las mujeres criollas elaboraban con lino o algodón, empleando la técnica del deshilado, y que solamente se hacían en Guadalajara. La tercera teoría afirma que la palabra deriva de una unidad de medida con que se pesaban antaño, siglos XVII-XIX,  las tortillas de maíz. Cada tapatío constaba de tres tortillas. La cuarta versión nos relata que había en Tlaquepaque una joven señora que vendía tamales. Su tío la ayudaba en sus tareas, pero siempre dejaba la olla destapada, razón por la cual la sobrina siempre le decía: -“Tapa (la olla) tío”

Estructura del Jarabe Tapatío. El Jarabe es un bailable de cortejo, en el cual el hombre trata de enamorar a su “china” hasta que lo consigue, después de que ella se hace la remolona bastante tiempo. Está compuesto por varias danzas de diferentes regiones de México. En este Jarabe se integran el Jarabe de Jalisco, el Jarabe del Atole de dominio popular (1800), el Son del Palomo, La jarana Yucateca, el jarabe Moreliano, y la Diana. Antiguamente, allá por mediados del siglo XIX, el Jarabe era un bailable muy largo, duraba mucho y,  que según algunos investigadores, se iniciaba con el son de El Atole, seguía con El Carbonero, El Sombrero Ancho, El Ahualulco, La Malhora, La Guitlacocha, El Perico, Los Enanos, El Romerito, El Limoncito, y otros muchos más, para terminar con El Palomo y La Diana. Así pues, el jarabe sería un bailable que se ejecutaba con un zapateo de seis por ocho, tres por cuatro y dos por cuatro, derivado del jarabe gitano andaluz, que solía cantarse en tercetos.

El autor del jarabe Tapatío. Es a Jesús González Rubio músico, organista y profesor de música nacido en Jalisco (Ca. 1800-1875)  a quien se le atribuye el haber compuesto el actual Jarabe Tapatío recopilando varios sones de Jalisco para el efecto. Este músico compositor nació en el Barrio de Analco, sito en Guadalajara, Jalisco. Formó en su juventud el quinteto “Cosío Róbelo”, que muy pronto se hizo famosos, y que llegó a tocar en las famosas tertulias del Bosque de Chapultepec de la capital del país. González Rubio compuso chotis, mazurcas, marchas, canciones y sones populares. Entre sus composiciones podemos mencionar La Rancherita, Corazón Mexicano, Magdalena, Te vas,  Ojos verdes, Quimera, Dulce Amanecer y El Verdadero Jarabe Tapatío. Esta última composición la realizó en el año de 1913, y fue publicada por Enrique Munguía.

Vestimenta de las “chinas” bailadoras del Jarabe. La china del siglo XIX que gustaba de bailar el jarabe era una mestiza orgullosa e independiente. José María Rivera la describe en su libro Los mexicanos pintados por sí mismos como: La china es la legítima y hermosa hija de México, tan linda como su cielo azul, tan fresca como sus jardines floridos y tan risueña y alegre como las mañanas deliciosas de esta tierra bendita de Dios y de sus santos… estas coquetas y alegres mujeres llevaban un castor bordado con lentejuelas, una blusa blanca y zapatos forrados de raso con mancuerna de oro, lucían rebozo ametalado, y calzones muy blancos y limpios. Gustaba de ponerse rosarios, cruces y medallas sobre la camisa. Pero no todas las chinas bailadoras de jarabe vestían igual, pues cada una de ellas se pulía para hacerse su atuendo y ser la más bella y elegante entre las chinas. Don José de Jesús Núñez, costumbrista del siglo XIX nos describe de la siguiente manera a la china: …Semejante a las manolas de España, de ojos árabes, de enaguas con lentejuelas hasta media pierna, dejando ver un pie en abreviatura, sin media y calzado por un zapato de raso verde, ceñida su estrecha y mórbida cintura por una banda “ceñidor” carmesí; mal cubierto el provocativo seno por una camisa de lienzo sutil, bordada caprichosamente con sedas de colores, terciado con gracia el rebozo calandrio de caladas puntas, y con las gruesas trenzas de su negro pelo caídas atrás y unidas con dos anchas cintas de eglantina…

El traje de china poblana empleado para bailar El Jarabe Tapatío, junto con el traje de charro que todos conocemos, quedó oficializado en los programas de la educación pública en los años veinte. Desde entonces es categórico que le vestimenta del jarabe sea la mencionada, obviamente con algunas variantes que el transcurso del tiempo le ha permitido.

 

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