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El nacimiento del Parhíkuti

 

 

“El pueblo  de Parangaricutirimícuaro se va a desparangaricutirimicuarizar’.’ Quien logre desparangaricutirimicuarizarlo gran desparangaricutirimicuarizador será”.  Trabalenguas popular.

Nace un nuevo volcán. Parhíkuti, significa en lengua purépecha “lugar al otro lado”, más conocido como Paricutín, en su forma españolizada, el volcán se encuentra localizado entre Nuevo San Juan Parangaricutiro y el pueblo de Angahuan, en la Meseta Purépecha del estado de Michoacán. La Meseta, situada al pie del Eje Volcánico, es una zona templada, por donde pasa el río Lerma, y con lagos como el de Pátzcuaro, Cuitzeo y Zirahuen. En ella habitan muchos indígenas purépecha dedicados, en su mayoría, a la agricultura.

La declaración de Dionisio Pulido. El Paricutín cuenta con 2,800 msnm y nació el 20 de febrero de 1943. Dos años antes, Dionisio Pulido, se encontraba trabajando en el campo cuando sintió un fuerte temblor. La tierra se abrió, salió vapor y volaron piedras. Despavorido, Dionisio salió corriendo hacia el pueblo para dar aviso a las autoridades y a los habitantes de su comunidad. En el Acta del Nacimiento del Paricutín quedó oficialmente asentado que:

…el día de ayer como a las 18 horas se presentaron los CC. Sánchez y Pulido informándole, completamente excitados, de la aparición de una fogata que ellos no sabían qué era, y que había resultado como a las 17 horas de ayer en la Joya denominada “Cuitzyutziro”, al oriente del poblado de Parícutin por lo que, desde luego, pedían se trasladara al lugar de los hechos, para que por su vista diera fé (sic) de su aseveración; a la vez Dionisio Pulido, propietario del terreno arriba mencionado, hizo del conocimiento que el día de los acontecimientos, temprano, salió de su poblado (Parícutin) a cuidar sus borregas en compañía de su esposa Paula Rangel de Pulido y a visitar sus propiedades situadas en la repetida Joya; que por la tarde, a hora temprana tuvo que alejarse del lugar, recomendando a su esposa cuidara de las borregas hasta que él regresara; que como a las 16 dieciséis horas volvió al lugar precitado y recomendó a Demetrio Torres, que trabajaba en los terrenos, desunciera los bueyes y los llevara a beber agua; en seguida llegó hasta donde estaba su mujer a quien también recomendó volver al pueblo, encaminándose después de revisar los trabajos efectuados en sus terrenos, hasta llegar a la falda del cerro oriental circunvecino; que allí como a las 17 horas, sintió un fuerte temblor y estruendos en la tierra a lo que no hizo mucho caso ya que con frecuencia se estaban efectuando cismos (sic) desde hacía más de ocho días, pero siguió escuchando fuertes ruidos subterráneos acompañados de temblores y que entonces todo aterrado volvió la vista al Poniente o sea a su pueblo, observando con sorpresa que allá abajo en la Joyita se levantaban largas lenguas de fuego, con fuertes humaredas y estruendos nunca oídos, por lo que presa del pánico más terrible, huyó rumbo a Parícutin, a donde llegó jadeante dando inmediatamente cuenta al C. Agustín Dánchez Jefe de la Tenencia de lo ocurrido. Que el señor Sánchez al convencerse de la veracidad de lo denunciado por Pulido, se trasladó juntamente con él a la Presidencia Municipal de Parangaricutiro, donde todos alarmados dieron parte de los hechos al C. Felipe Cuara Amezcua, quien con la premura que el caso ameritaba pasó en compañía de los denunciantes al lugar donde había aparecido el fenómeno que posteriormente se dieron cuenta era un Volcán.

El éxodo. Cuando la lava del volcán empezó a salir, sepultó dos pueblos Paricutín y San Juan Parangaricutiro. El primero desapareció; del segundo todos sus habitantes se salvaron, y huyeron hacia la ex hacienda Los Conejos, muy cerca de la Ciudad de Uruapan, donde construyeron un nuevo pueblo al que llamaron Nuevo San Juan Parangaricutiro. Popularmente, se le conoce como “El Pueblo que se Negó a Morir”. Los caminantes iban en su éxodo hacia las nuevas tierras portando a su santo patrón El Señor de los Milagros, al cual le construyeron, en las nuevas tierras, un hermoso santuario. Del antiguo santuario solamente se pueden ver sus dos torres y algunos muros que la lava respetó. La vista es francamente impresionante. A este antiguo recinto acudían peregrinaciones a venerar la imagen del Señor de los Milagros, escultura realizada en pasta de caña de maíz que fuera elaborada durante la Colonia, en la Nueva España.

El significado de la palabra Parangaricutiro ha sido objeto de controversia para los estudiosos. Para algunos significa “tinaja en lo alto”, y para otros tiene la connotación de “mesa” y derivaría de la palabra purépecha parangari, por estar situada en una meseta.

San Juan de las Colchas, como también se le conocía a Parangaricutiro por su producción de textiles, entre ellos las colchas para cama, fue fundado por monjes franciscanos en el año de 1535, quienes dirigidos por Juan de San Miguel, contribuyeron a la evangelización de los indígenas purépecha. Recibió el nombre de San Juan, porque en un principio su santo patrón fue San Juan. Poco después, en 1570, llegaron al pueblo frailes agustinos del convento de Jacona (ciudad situada al noroeste de Michoacán), y dio comienzo el culto al Señor de los Milagros, cuyo templo no fue construido sino hasta 1618 en la Plaza Central.

Después de haber surgido el volcán en Paricutín, su actividad duró nueve largos años y abarco cuarenta kilómetros cuadrados. Para el 9 de mayo de 1944, la lava había alcanzado los límites del panteón. Entonces los pobladores emprendieron la huída.

De cómo surgió el Paricutín. Lo primero que surgió del volcán fue un cono que despedía lava, bombas y lapilli (pequeñas piedras de lava) y medía trescientos sesenta y cinco metros de altura a los ochos meses. A este hecho se le conoce como el Período Quitzocho. Siguió un período en que salió muchísima lava por las grietas y por un conducto que, por su importancia recibió el nombre de Sapichu, Niño en lengua purépecha. En seguida, se formaron más grietas en el cono, a las que se llamó Taqui y Ahuan. En este período se reactivó el cono principal y la lava fue sumamente abundante. Fue durante este período  cuando salieron los 1,895 habitantes de San Juan Parangaricutiro, impresionados y plenos de terror.

El Paricutín inmortalizado por el Doctor Atl. Gerardo Murillo Cornado (1875-1964), conocido como el Dr. Atl, amaba la vulcanología. Escribió un trabajo literario acerca del Popocatépetl, que tituló Las Sinfonías del Popocatépetl, e hizo dibujos y pinturas de dicho volcán. Realizó estudios acerca del origen del Pedregal de San Ángel, y del Etna y el Stromboli, dos volcanes italianos. Escaló el Popo y el Iztaccíhuatl, y por supuesto no se perdió el nacimiento del Paricutín, al cual observó desde el llano Quitzoco, cerca de Parangaricutiro, donde pasó bastante tiempo. En apuntes, dibujos y pinturas registró el fenómeno natural, lo cual le permitió escribir el libro titulado Cómo nace y crece un volcán: el Paricutín, 1943. En este libro se pueden leer sus observaciones acerca de las corrientes lávicas y las arenas, y sus hipótesis acerca de la mecánica interna que dio lugar a las explosiones y al surgimiento de los torrentes de lava. Estos estudios y las maravillosas pinturas que realizó el Dr. Atl, contribuyeron a la inmortalidad del famoso Parhíkuti y a la pérdida de una de sus piernas.

 

 

 

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