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Frutos, flores y colores: las lacas mexicanas

La laca es una sustancia resinosa que se forma en determinados árboles por la exudación que algunos insectos provocan con su picadura en ellos, y que suele emplearse para fabricar barnices o colorantes. La palabra “laca” proviene del persa lacs. A la laca empleada en las artesanías de México, también suele conocérselas como “maque”, palabra que proviene del árabe summac.

La artesanía mexicana conocida como laca o maque se practicaba ya desde tiempos muy antiguos, como lo confirman los objetos arqueológicos que han llegado hasta nuestros días y que han sido objetos de estudio. Fray Bernardino de Sahagún menciona que en el famoso mercado de Mexico-Tenochtitlan había vendedores de jícaras: El que vende xícaras, cómpralas de otro para tornallas a vender y para venderlas bien las unta de las cosas que las hacen pulidas y algunas las bruñe con algún betún que las hace relucientes y algunas las pinta, rayendo o raspando bien lo que no está llano ni liso. Y para que parezcan galanas, úntalas con el axin o con los cuescos de los zapotes amarillos. Y todas las xícaras véndelas poniendo aparte o por de su las que traen de Cuahutemalla, las de México y las de otros pueblos.

Así, el axin o axe ya se utilizaba desde hace quinientos años o más, como constata el clérigo y se aplicaba principalmente en los guajes y jícaras. El axin (aje, nim onij) es una sustancia que proviene de un insecto llamado Coccus Axin que vive en ciertos árboles que crecen en bosques tropicales secos (ciruelo, jobo y palo mulato. Los antiguos mexicanos también empleaban el tetizatl, el xicatel, un pigmento rojo extraído de la tierra. Para obtener el color blanco la investigadora Isabel Medina González en un interesante artículo nos dice que los productores mesoamericanos de maque  empleaban la calcita, la albita y el cuarzo (a veces la anortita); para lograr el color azul se usaba la riebeckita (mineral azulado del anfíbol) y el añil; para obtener el azul maya se utilizaba arcilla blanca (paligorskita) donde se fijaba el índigo; el color rojo se lograba con el uso de hematita (óxido de hierro); y el color negro se obtenía por medio del carbón, a veces acompañado de calcita.

Actualmente, los trabajos artísticos se llevan a cabo en jícaras, guajes, xicalpextles y bules (provenientes del xicaleuáhuitl y de de las cucurbitáceas) o en madera. Las tierras que se emplean en la producción de la laca, se las conoce como dolomía (carbonato natural de calcio y magnesio), que se tuesta para convertirla en polvo, como se hace en Olinalá, Guerrero, o en Pátzcuaro, y Uruapan en Michoacán. O bien se obtiene por medio del proceso de tamizado (Chapa de Corzo). Estas tierras reciben el nombre de tecoztle, tizate, o tepútzchuta, según el lugar en donde se elabora la artesanía. A la dolomía se le suele agregar tierras calizas.

Las tierras se revuelven con los aceites, el de origen animal que hemos mencionado llamado axe, y otros de origen vegetal obtenidos de la chía y la linaza. Para obtener el aceite de axe se hierve el insecto vivo para que suelte la grasa y luego se exprime con un trapo; la grasa se coloca en agua fría, se muelen los bichos y se hace una pasta. La semilla de la chía se tuesta, se muele para logar una pasta que se mete en agua tibia y se exprime. La linaza se adquiere comercialmente. Los aceites producen la polimerización que es lo que endurece, impermeabiliza y suelda las capas de laca.

El modo de aplicar la laca varía según el estado en que se realiza la artesanía. Por ejemplo, el Olinalá se siguen los siguientes pasos: se dejan los frutos o la medra completamente lisos; para la sisa se emplean las tierras llamadas tecoztle y tyoctel, aplicadas con una cola de venado, se le da uniformidad con una piedra, y se pule con la mano. Esta operación  se repite hasta obtener el grosor que se desea, se deja secar la pieza. Si se quiere decorar la pieza por medio de la técnica de rayado, se da otra capa de otro color. Cuando todavía está fresca esta segunda capa, se procede a efectuar el decorado rayando, después de haber diseñado las figuras al gusto del artista; de esta manera surge el color de la capa primaria. También se puede decorar el objeto por medio de la técnica llamada dorado, en la cual se emplea un pincel de pelo de gato, con el cual se hacen los motivos decorativos que se deseen con colores de procedencia  industrial. Otro tipo de decorado de la laca de Olinalá, se hace con hoja de oro que fabrica el mismo artesano, y con un mordente para que fije el oro solo donde hay dicho mordente, o con pintura comercial de color dorado.

Actualmente, los centros productores de laca son Chiapa de Corzo, en Chiapas; Olinalá, Temalacacingo, Acapetlahuaya y Ocotepec, en Guerrero; y Uruapan y Pátzcuaro, en Michoacán

 

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