La Mujer del Peñón de los Baños

Tepetzinco, “el cerrito”, -situado hacia el noroeste de la Ciudad de México- fue el nombre con que se conoció al Cerro del Peñón de los Baños antes de la llegada de los hispanos; era un islote del Lago de Texcoco, y se unió a tierra pasados cuarenta años de la conquista de la hermosa ciudad de Tenochtitlan, cuando el lago empezó su proceso de desaparición.

Los nobles mexicas le usaban como lugar de esparcimiento y como un sitio al que debido a sus aguas termales se le consideraba terapéutico, pues en ellas se encuentran varios minerales como litio, potasio, calcio, bicarbonato y magnesio. La temperatura de las aguas curativas del Peñón de los Baños siempre se está a 46 grados de temperatura.

Durante la época mexica el lugar contaba con edificaciones importantes, ya que se le consideraba un lugar sagrado, adonde acudían los señores importantes y los tlatoanis de Texcoco y Tenochtitlan.

El Peñón es también un importante sitio prehistórico en el que se encontró el esqueleto fosilizado de una mujer, cuyo fechamiento, por medio del Carbono 14, da una antigüedad de 13,000 años, y cuyo ADN mitocondrial de sus molereas, habla de una herencia genética asiática perteneciente al linaje A, el más común en Mesoamérica. Se trata del fósil más antiguo de México.

Además de la Mujer del Peñón, en este sitio se han encontrado otros fósiles. Los restos del Hombre del Peñón I, del cual se encontraron restos en rocas; se trata del maxilar y la mandíbula hallados en el año de 1844. Se encuentra también los fósiles del llamado Hombre del Peñón II, se cuenta con un trozo de cráneo, falanges y huesos largos, descubiertos en 1957; a este hombre se le localizó dentro de un travertino (roca sedimentaria de origen parcialmente biogénico), a sólo tres metros de profundidad. En cuanto al hombre del Peñón IV, los científicos afirman que se trata de un hombre adulto, de rostro alargado y angosto que fuera localizado en 1962. En este mismo sitio se hallaron los restos del Hombre de Peñón V en 1982; este hombre presenta dientes de tamaño mediano, y paladar corto y estrecho. En el Peñón también fueron descubiertos fósiles de fragmentos óseos pertenecientes a un mamut de cuatro metros de altura, de mucho pelaje y de peso entre seis y diez toneladas, que fuera una de las últimas especies de la mega fauna del Pleistoceno, hace diez mil años. Asimismo, en el sitio se encontró un radio perteneciente a un ave, posiblemente un buitre, asociado a la Mujer del Peñón.

Según los paleontólogos de la Mujer del Peñón III se encontraron algunas vértebras, dos húmeros, un peroné, un cúbito, y algunos huesos de los dedos de los pies. Por medio del análisis de sus restos se sabe que cuando murió tenía alrededor de veinte o treinta años y su altura era de un metro con cincuenta y un centímetros.

Dos teorías han surgido respecto a los restos de la Mujer del Peñón. Según la arqueóloga Silvia González, la mujer desciende de los antepasados de la Edad de Piedra del Solutrense europeo occidental (entre 22,000 y 18,000 BP). Pertenecería al grupo Cro-Magnon que llegaron a las costas atlánticas hace quince o veinte mil años, a través de una ruta norteña de Europa a América.

La otra teoría señala que la Mujer pertenecía a la etnia ainu, que actualmente se encuentran en el oeste de Japón, que llegaron en barcos de vela desde Siberia a América hace quince mil años o más, y que podrían ser los antecesores de los pericúes de Baja California.

Lorena Valencia y María Villanueva nos dicen que el antropólogo Arturo Romano al publicar sus investigaciones sobre la Mujer del Peñón III, afirmaba que (…) los principales índices del cráneo, que nos indican que se trata de un dolicocráneo (índice craneal horizontal = 70.59, en norma lateral es bajo (camecráneo: 68.45) y en norma posterior de altura media (metriocráneo: 96.97). La anchura de la frente es media (metriometopo: 676.42), lo mismo que el prognatismo por el índice de Flower que arrojó la cifra de 102.13 (mesognato); la anchura de la cara es media (meso:50.76), las órbitas son altas (hipsiconco: 95.94), el paladar ancho, el índice nasal es de 51.06 (nariz ancha) y su capacidad craneana es alta (aristecéfalo: 130 c.c). Además se calculo una estatura de 1.51 metros, o sea una talla media tratándose de un individuo del sexo femenino.

Aparte de su enorme interés antropológico, a las aguas termales del Peñón de los Baños se agrega la edificación de una capilla que data del siglo XVIII, donde se encuentra un retablo de la Virgen de Guadalupe y una imagen de Jesucristo elaborado con pasta de caña (llamado el Cristo del Peñón).

A este famoso sitio acudieron en su bélica estancia en México, los emperadores Maximiliano y Carlota, el dictador Porfirio Díaz, su esposa Carmelita, y su suegro don Manuel Romero Rubio, quien construyó en el lugar un hotel y restaurantes a la manera de los existentes en los sitios de las aguas termales de Europa. Estuvo también en el Peñón de los Baños el célebre Alexander von Humboldt, astrónomo y naturalista alemán, y la muy famosa marquesa escocesa Calderón de la Barca quien escribiría su libro-crónica titulado La vida en México.

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