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La Navidad en los pueblos purépecha

Veamos este ejemplo de la celebración de Navidad en los pueblos purépecha proporcionado por nuestro informante, cuyo texto escrito sólo ha sido ligeramente corregido y editado. Los purépecha celebran la tradición del nacimiento del Niño Dios con danzas de Negritos en Tingambato, de Viejitos en Ahuirán y Pomacuarán (Paracho), de los Terehauraries (bailadores viejos) en Ichán, de Cúrpites (“los que se juntan”) en Nuevo San Juan Parangaricutiro, y de Cherequis en San Felipe de los Herreros.

En la mayoría de los pueblos se efectúan las famosas pastorelas, actos teatrales que durante la Colonia los misioneros españoles representaban para evangelizar, que al paso del tiempo fueron adquiriendo características propias de cada subregión purépecha: La Sierra, La Cañada de los Once Pueblos, el Lago de Pátzcuaro y la Ciénaga de Zacapu.

En medio de los fríos intensos y las heladas se deja sentir la influencia de cantos sacros como: Cantemos con alegría/ Todos en coro cantemos/ Ya se aproxima el gran día/ De la venida del Salvador / Todos presurosos/ Hacia la ruta de Belén,/ Allí veremos, allí veremos,/Allí veremos, / Allí veremos al Niño Dios.

Así, los cantos, tonadas y villancicos se hacen presentes en las posadas, en donde niños, jóvenes y adultos disfrutan de los aguinaldos, las piñatas con cacahuates, las cañas de Castilla, las jícamas, las limas, las naranjas y las guayabas, con motivo de festejar y revivir el nacimiento del Niño Dios. Y qué decir de los días de mañanitas y posadas en casa de los cargueros donde hay rezos, cantos y regalos de nacatamales (tamales de maíz con chile rojo y carne de puerco), acompañados de atole de chaqueta (cacao y cabello seco de elote), de buñuelos y pozole.

Las fiestas navideñas las organizan los cargueros del Niño Dios. El cargo es una responsabilidad que adquieren por voluntad propia, o como pago de una “manda”. El carguero se compromete a cubrir los gastos que ocasiona la fiesta. La duración del cargo es de un año, comprende desde el 6 de enero al 24 de diciembre, tiempo en el que se le reza diariamente al Niño Dios, quien permanece en la casa del carguero. Se le llevan flores para que luzca el altar y el Niño no esté triste. Para la fiesta el carguero no escatima esfuerzos ni gastos. Prepara la comida durante varios días, contrata la banda de música, compra fruta para regalar, arregla el nacimiento en el domicilio particular y en el templo con zacate del cerro, heno, pequeños pinos, hostias de papel, flores silvestres como el aromático nurite, la San José, y la flor de melón. En medio del nacimiento se colocan figuras de animalitos y las réplicas de los Santos Peregrinos. Los cargueros reciben la ayuda de los vecinos, parientes y amistades que, con espíritu de cooperación, le llevan maíz, leña, dinero y cohetes, aparte de los vestiditos especiales para el Niño Dios. Desde el 1° de diciembre se coloca una estrella sobre un palo grande de pino que anuncia con su resplandor la casa donde está el Niño Dios.

Los integrantes de la pastorela reciben la invitación con dos meses de anticipación de la fiesta. Su intervención es voluntaria o como “manda”. Los personajes de la pastorela purépecha son los luzbeles, varias parejas de rancheros, San Gabriel, San Miguel y San Rafael, pastores, ermitaños, Adán y Eva.

El Coloquio o Ensayo Real es la culminación de la pastorela. Se escenifica el 24 de diciembre, o el 31, según sea la costumbre, por la noche, antes de la Misa de Gallo. Los maestros enseñantes se preparan con sus libretos, y la banda contratada se alista para tocar las tonadas o caminatas, las cuadrillas, las polkas, y las letras y medias letras que son el anuncio de la pastorela. La banda marca las pausas para diferenciar la intervención de los parlamentos de los luzbeles. Los luzbeles representan el mal. Los conforman los siete vicios capitales que son: la lujuria, la avaricia, la soberbia, la envidia, la pereza, la ira y la gula. A los luzbeles se les conoce con los nombres de Luzbel, Pecado, Astucia, Asmodeo, Avaricia, Envidia y Satán.

 Informante: Juan Bautista Ramírez, Unidad Regional Michoacán, Dirección General de Culturas Populares.

 

 

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