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La Pirámide de Cuicuilco

Localización de Cuicuilco. La zona arqueológica de Cuicuilco, Lugar Donde se Realizan Cantos y Danzas, significado que le otorgan los investigadores, se encuentra en el sureste de la Cuenca de México, cerca de lo que fuera antiguamente el lago de Chalco Xochimilco, al sur de la Ciudad de México, en la Delegación Tlalpan. En dicha zona se asentó una de las más antiguas culturas del Valle de México. Fue uno de los primeros centros religiosos y una ciudad estado mesoamericana que duró de 800 a.C. a 250 d.C., se la considera de la Etapa Protourbana de las sociedades que formaron parte de mesoamérica.

La población de Cuicuilco. Los pobladores de Cuicuilco fueron de los primeros grupos llegados del norte para ocupar la zona lacustre de la cuenca: de su inicial calidad nómada pasaron a formar pequeñas aldeas al iniciarse la actividad agrícola en el grupo. Al inicio de su historia existió como un asentamiento dedicado a la agricultura, -alrededor de 800 a.C. para otros 1200 a. C.- en donde ya se realizaban prácticas religiosas, ofrendas y uso de cerámica funeraria colocados en las tumbas de los cadáveres. La dieta básica de los primeros habitantes debió consistir en maíz, frijoles, calabazas, jitomates, animales que cazaban y peces procedentes de los lagos, Sus aldeas no debieron rebasar las mil personas. Este período recibe el nombre de Formativo. Pasado el tiempo, a decir de César Carrillo Trueba, Cuicuilco se convirtió en Centro rector de la cuenca de México durante la segunda mitad del milenio anterior a nuestra era, Cuicuilco contaba con 20 mil habitantes, un centro ceremonial circular de 80 m de diámetro en la parte superior y 135 m en la base, y otros templos de menor altura, largas avenidas que la unía, probablemente  la pirámide central con la de Tenantongo, caseríos y un conjunto de terrazas que se extendían desde el cerro de Zacatépetl hasta 4 5 km en dirección del Ajusco, y conformaban una red urbana de casi 400 hectáreas de extensión.

La población de Cuicuilco se encontraba alrededor de un centro ceremonial, el área urbana contaba con calles y plazoletas. Por sus calles corría el agua en canales que llegaba del Zacatépetl y el Zacayuca, dos colinas que se encontraban cerca. En la ciudad se encontraban edificios y canales de riego encargados de  abastecer los sembradíos. En su época de auge, hacia finales del Período Preclásico, la ciudad pudo haber llegado a tener veinte mil habitantes, formando parte de una sociedad estratificada y jerarquizada, en la cual convivían la clase gobernante, los sacerdotes, los campesinos y los artesanos.

Adoraban a Huehuetéotl, el dios viejo del fuego, al cual representaron como un anciano jorobado que sostenía un brasero en su cabeza. Practicaron la deformación craneal. Enterraban a sus muertos en forma radial, junto con ofrendas y objetos personales, lo cual implica una concepción refinada de la muerte y sus rituales. A más de ello, contaban con el Tlachtli, el sagrado juego de pelota, característico de toda Mesoamérica, como lo prueba el descubrimiento de una escultura, de hace más o menos setecientos años, elaborada con la técnica de pastillaje, que presenta un hombre con el cinturón protector tan característico de los jugadores de pelota. En una palabra, la población de Cuicuilco contaba con todas las características de las ciudades mesoamericanas propuestas por Paul Kirchhoff.

Pero un cierto día, la  población de Cuicuilco emigró a raíz de la erupción del volcán Xitle, El Ombligo, de una altura de tres mil cien msnm. La lava que cubrió la ciudad salió del cono situado al oeste de Xitle. Tal erupción ocurrió en el día Nahui-Quiahuitl del año Técpatl (24 de abril del año 76 d.C.) según constata Fernando de Alba Ixtlixóchitl. La población de Cuicuilco se reacomodó en la Cuenca de México, incluyendo Teotihuacan.

Las primeras exploraciones de Cuicuilco. Manuel Gamio, antropólogo mexicano (1883-1960) fue el primero en acercarse a la zona de Cuicuilco, durante sus investigaciones en el Valle de México, y consiguió ubicar la pirámide circular, pero debido al difícil acceso debido a las capas de lava, solamente logró marcar el lugar en donde se encontraba. Gamio invitó a Byron Cummings a realizar una exploración de la pirámide, la cual fue financiada por la National Geographic Society y por la Universidad de Arizona, misma que duró de 1923 a 1925. Gamio denominó la zona explorada como “la cultura de los cerros”. Durante la exploración se descubrieron taludes, piedras verticales independientes de la pirámide (lo cual ha dado lugar a muchas especulaciones pseudocientíficas) y multitud de figurillas.  Cummings exploró y restauró el Gran Basamento y determinó qua la pirámide se construyó antes de la última erupción de Xitle.

Posteriormente, Eduardo Noguera, en la década de los años treinta, llevó a cabo exploraciones y encontró objetos de cerámica y algunos esqueletos. En 1939, Noguera construyó el primer museo de sitio. En 1957, Ángel Palerm y Eric Wolf, descubrieron siete edificaciones en el lado poniente de la avenida de los Insurgentes. Las excavaciones continuaron con David Bennyhoff y Robert Heizer, quienes descubrieron once construcciones y basamentos de templos, los cuales constituyeron el conjunto denominado Cuicuilco B.

La zona de Cuicuilco dejó de ser estudiada durante muchos años, hasta que en 1966, a raíz de la construcción de Villa Olímpica, el arqueólogo Roberto Gallegos efectuó excavaciones en la zona poniente. Durante la investigación se encontraron 183 entierros, una casa habitación técnicamente muy avanzada de 12.5 metros de frente por 23 de fondo, pero que fue imposible estudiar debido a los trabajos que se efectuaron en las habitaciones olímpicas. La casa constaba de un altar y cinco cuartos. La zona de Cuicuilco volvió a ser abandonada y gran parte de ella se perdió por las construcciones modernas que se hicieron sobre de ella, y por una explosión con dinamita imperdonable para la historia del sitio.

Arqueología de Cuicuilco. En el sitio arqueológico de Cuicuilco quedan ocho de muchos más edificios que fueran construidos como edificios religiosos y habitacionales, más restos de un sistema hidráulico que proporcionaba agua a la ciudad y a los sembradíos. La zona incluye el sitio llamado Cuicuilco B, un montículo circular situado en Peña Pobre, y la pirámide de Tenango. La zona de Cuicuilco se encuentra cubierta de una gran capa de lava de cinco-diez metros de anchura, lo cual ha impedido conocer con exactitud los límites del área poblada antiguamente. Un artículo aparecido en la revista Historia del Arte Mexicano nos dice que: La llamada Pirámide de Cuicuilco es un basamento de planta circular de 20 metros de altura con cuatro conos truncados escalonados de diferentes alturas. Su base mide 135 metros de diámetro. Tiene una rampa en su costado occidental y una escalinata del lado opuesto. Sobre el último cuerpo estaba el templo circular y en su interior había dos altares de lodo. Posteriormente se edificó un cuarto cuerpo muy bajo, se destruyó el primer templo y se construyó otro nuevo. En su interior se colocaron dos altares ovalados basándose en piedras de río.

Las investigaciones arqueológicas muestras que los constructores de Cuicuilco aprovecharon la topografía del lugar, ya que el centro comenzó en la parte occidental, que era relativamente plana. Ahí levantaron un basamento de lodo y algunos cuartos rudimentarios. ;más tarde, con el aumento de la población aprovecharon la parte oriental donde había una loma de poca elevación, junto a ella adosaron el basamento circular anteriormente descrito, por lo cual la rampa quedaba a una mayor altura que la escalinata a nivel del terreno. Este basamento descansaba a su vez sobre una plataforma rellena artificialmente en la cual había varios altares. Por excavaciones realizadas, se ha llegado a la conclusión de que el lado occidental fue donde se asentó inicialmente la población. 

 

 

 

 

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