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La pirámide del Cerro del Tepozteco

El Cerro. El Cerro del Tepozteco se encuentra localizado en el estado del Morelos, en el Valle de Tepoztlán; forma parte del Eje Neo Volcánico Transversal (cadena de volcanes). En la cima del Tepozteco se encuentra un sitio arqueológico mesoamericano, cuya pirámide consta de dos cuerpos y una escalera con alfardas (franjas de piedra que limitan las escalinatas de las pirámides), localizadas en su lado Oeste.

A dicha pirámide también se la conoce como la Casa del Tepozteco; estaba dedicada a Ometochtli-Tepoztécatl uno de los dioses del pulque entre los mexicas, conocidos como los Centzon Totochtin, los Cuatrocientos Conejos que representaban la muerte y el renacimiento de la naturaleza y cuya imagen se encontraba grabada en la Luna, como todavía se puede ver. Así pues Ometochtli-Tepoztécatl era un dios de la fecundidad y de la cosecha, cuya imagen se encontraba en el adoratorio de la pirámide del cerro.

Ometochtli. En la mitología mexica el dios Dos Conejo, espíritu de la embriaguez, fue hijo de Patécatl, Señor de la Medicina, dios de la medicina a quien se debe el descubrimiento del peyote, y a quien se le solía llamar el Señor de la Raíz del Pulque. La madre de Ometochtli fue Mayáhuel, Lo que rodea el Maguey,  esposa de Patécatl, considerada como la diosa del pulque, la tierra y la fertilidad, bella deidad con el cuerpo pintado de azul, cuyos atributos eran un malacate, un fruto de algodón, y la doble cuerda. A Ometochtli se le veneraba en la forma de un conejo, representación de la fertilidad vegetal y del viento que roza los vegetales. Este mágico conejo fue considerado como el jefe de los Centzon Totochtin.

La zona arqueológica. En el año de 1200 d.C., los xochimilcas-tepoztecas construyeron el Señorío de Tepóztlan en la parte sur de la sierra. Nivelaron el terreno y edificaron casas, palacios, templos y todo lo requerido para dar forma a una ciudad. Para ello, emplearon piedra, cal y arena. Las casas sencillas constaban de varios cuartos independientes con un patio al frente; los cuartos estaban hechos de adobe y los techos de materiales como el tejamanil, que obtenían de los bosques cercanos. Otra zona de la ciudad estaba formada de casas más elaboradas, seguramente para las personas nobles o de mayor importancia: cuartos pequeños unidos sobre una plataforma, a los que se accedía por medio de unas escaleras.

El adoratorio a Ometochtli-Tepoztecátl, su dios, se encontraba en la cima del cerro, como queda dicho. El conjunto religioso estaba formado por el templo y sus dependencias, una plaza y la parte habitacional. El templo estaba formado por un muro en talud que terminaba debajo de la escalera que conducía a la plaza. Los muros de contención que nivelaron el terreno para construir la plaza ya no existen. Es en esta plaza donde se pueden ver las ruinas del altar del templo. El basamento de la pirámide es de un solo cuerpo con muros inclinados y decorados con un talud y un tablero. En la planta cuadrada del templo hay dos habitaciones: la antecámara y la cámara, cuyos muros internos tienen una banqueta decorada con relieves.

La pirámide. Este conjunto piramidal fue construido en tiempos en que gobernaba en Tenochtitlan el famoso Huey Tlatoani llamado Ahuizotl, Espina de Agua, quien tuvo el mando de 1486 a 1502, y a quien se debe la conquista del sur del actual México, incluida Guatemala, y del centro del territorio desde el Pacífico hasta el Golfo de México. Este estupendo sacerdote no solamente agrandó el imperio de los aztecas, sino que construyó un acueducto que llevaba el agua desde Coyoacán hasta Tenochtitlan. Un mal día, el agua inundó la ciudad y Ahuizotl murió ahogado. La tumba de este gran dirigente, según algunos arqueólogos, se encuentra bajo un monolito que se encontró en las calles de Guatemala y Argentina en la Ciudad de México. El monolito lleva la imagen de Tlaltecuhtli, el Señor de la Tierra, serpiente marina que vivió en el mar después de haber acaecido el cuarto diluvio. Quetzalcóatl y Tezcatlipoca la partieron en dos. Una parte la lanzaron por los aires y se creó el Cielo y las estrella; la otra, la arrojaron y se formó la Tierra. Pero Tlaltecuhtli sobrevivió y exigió sangre humana.

La fiesta de Ometochtli. En la fiesta dedicada a Ometochtli oficiaba el sacerdote dedicado, exclusivamente, al dios, y llevaba su mismo nombre. Dicha ceremonia se realizaba en el mes Tepeihuitl, En tal fiesta el dios aparecía con la cara pintada de dos colores, y con un capacete de pluma de garza, con orejeras de papel y ostentando una nariguera; su insignia dorsal estaba elaborada con plumas de guacamaya roja, De la cadera le colgaba una figura de alacrán, sus piernas se adornaban con campañillas colocadas en una tira de piel de venado. En una mano llevaba un escudo, en la otra un bastón con punta de obsidiana; sus sagrados pies calzaban magníficas sandalias. Durante la fiesta se llevaban a cabo danzas acompañadas con música y cantos. Oigamos a la diosa madre de Ometochtli: A nosotros los dioses del pulque se nos dedicaban muchas fiestas; por ejemplo, en el signo ce-mázatl, de la segunda casa denominada ome-tochtli del Tonalpohualli, se llevaba a cabo la fiesta de mi hijo, el segundo dios del pulque, el famoso Izquitécatl. Este día colocaban su imagen en el templo, le ponían ofrendas de comida, danzaban para él y le tocaban música de flauta. En el centro del patio se colocaba una gran tinaja llena de pulque, la ometochtecómatl, de la cual podían beber los ancianos, las ancianas y los guerreros hasta hartarse, utilizando un popote para succionar el líquido. La razón de tan amplio permiso, se debía a que yo consideraba que estas personas eras susceptibles de morir en cualquier momento; los viejos por su edad y los soldados por lo arriesgado de su profesión. El primer aguamiel que se obtenía para elaborar el pulque de esta celebración a Izquitécatl, se me ofrecía como  primicia sagrada.

En cada festividad dedicada a los múltiples dioses del pulque había sacerdotes  encargados de vigilar que todo se realizase debidamente. Estaban bajo las órdenes del mexica-teohuatzin, gran patriarca de los sacerdotes, sumo pontífice de la religión. Entre los ministros del pulque estaba el ome-tochtli, encargado de la fiesta dedicada al dios homónimo, realizada en el mes Tepeihuitl, maestro de todos los cantores de los templos y jefe  del pachtécatl, personaje a cuyo cargo estaba el cuidar de los vasos en que bebían los cantores, y de mantenerlos siempre llenos de octli. El ome-tchtli colocaba los doscientos tres popotes, de los que sólo uno estaba agujerado. El cantor que acertaba a escogerlo, podía beber todo el pulque que quisiera. Recuerdo al ometochtli tomiyauh el sacerdote encargado de preparar lo requerido para la celebración al dios Ome-Tochtli Tomiyauh efectuada en el mismo mes Tepeihuitl. El acaloa ometchtli preparaba la fiesta de Acolhoa Ome Tochtli, otro diosecito del vino; y el quatlapanqui ometochtli tenía a su cargo las fiestas dedicadas al  dios del mismo nombre. El tlilhoa ometochtli vigilaba la festividad de Tlilhoa del mes Tepeilhuitl, de la misma manera que el ometochtli nappatecuhtli y el ometochtli pantécatl servía el octli en la fiesta del mes Panquetzaliztli. Por su parte, el ometochtli papaztac preparaba el teoctli para las festividades Tezoztli y Atlcahualo, donde estaba permitido que bebiesen pulque los hombres, las mujeres, los niños y las niñas.

 

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