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Santanón, el revolucionario

Santanón, el buen ladrón. José Santana Rodríguez Palafox nació en San Juan Evangelista, en el Municipio de Soteapan, en el estado de Veracruz. En el año en que llegó al mundo, 1879, se conocía como La Hacienda de Horcones. Santanón como se le conoce más familiarmente, llevaba en sus venas sangre india y negra, por lo que era muy moreno. Era alto, pues medía un metro con noventa centímetros, lo que para la época lo hacía un hombre muy alto, de ahí que le apodaran Santanón.

Aunque era inteligente, era un hombre inculto y aunque parece que su padre lo llevó a la escuela de Tantoyuca, Cándido Donato, su futuro amigo, afirmaba que no sabía leer ni escribir, y solamente podía estampar su firma.

En cierta ocasión, el gobierno porfirista le acusó de abigeato; es decir, de haber robado ganado porcino y caballos que tenía en la parcela donde vivía en un rancho junto a un pariente llamado José Refugio Ramírez. Se casó con una bella muchacha que habitaba la Sierra de San Pedro Soteapan. Su esposa fue seducida por el alemán Roberto Voigt, quien también se robó el ganado que costaba mil pesos y era el mismo que le habían acusado de haber hurtado. Este hombre alemán había sido el mismo que lo calumnió para poderse robar a la esposa. Pero la venganza de Santanón fue terrible. La acusación fue injusta, pero se le apresó y se le hizo formar parte del 25° batallón Federal del Cantón de Minatitlán, el cual formaba parte de la 9ª Zona militar de Juchitán en el estado de Oaxaca Batallón de Juchitán como castigo. Pero Santanón no lo soportó y desertó; sin embargo, la milicia le atrapó y las autoridades le metieron en la cárcel de Oaxaca, de la cual también logró escapar.

Por esa época trabó conocimiento con Dionisio Reyes, del cual se hizo su amigo inseparable. Dos años después de andar de bandolero, en mayo de 1910 llegó a la Hacienda de Bella Vista y mató al hombre que la había robado su mujer y su ganado. En un artículo anónimo aparecido en WikiMéxico podemos leer: …entraron a la hacienda del señor Roberto Voigt, lo ataron de pies y manos, lo martirizaron dándole “”piquetes”” en distintas partes del cuerpo para que dijera donde tenía el dinero, cogieron lo que deseaban, y le dieron tres tiros en la cabeza en presencia de su esposa.

Dado que Santanón por entonces no tenía forma de vivir y era perseguido, decidió volverse ladrón. Pero era un ladrón bueno que ayudaba al pueblo en sus desgracias. Combatía con ahínco las arbitrariedades de los hacendados del porfiriato, y muchas veces se enfrentó con la policía y con el ejército de Porfirio Díaz que no paraba de perseguirlo. Ni que decir tiene que para algunos se trataba de un reverendo malhechor, y para otros era considerado como el buen ladrón amigo de los pobres. Así por ejemplo, en El Imparcial del 23 de junio de 1910, se pudo leer: Muy al contrario de lo que se supone, Santanón es rico. Seguramente sus delitos no son para sustentar sus riquezas, pues lo robado es bastante poco para su banda que se compone de más de ochenta hombres, así pues, o el hombre tiene especial predilección por las emociones fuertes o bien tiene un gran deseo de popularidad, de ser nombrado como el más hombres de la comarca donde ha vivido sus cuarenta años.

Como dato curioso diremos que amaba el Bel Canto. A ello se debía que siempre que podía llevase un fonógrafo con discos de la soprano Luisa Tetrazzini.

Santanón se une a las milicias magonistas. La Confederación de Grupos del Ejército Liberal (Ejército Liberal) a los que se llamaba magonistas o pelemistas, tenían como fundamento al Programa del Partido Liberal Mexicano, que tuvo como antecedente al Congreso Liberal de 1901, y a otros grupos de carácter liberal. El Partido lo fundaron Enrique y Ricardo Flores Magón, y su tendencia era anarco comunista, basada en los conceptos teóricos de Errico Malatesta y Piotr Kropotkin. La Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano, sería el núcleo donde se gestarían los planteamientos teóricos de la Revolución Mexicana de 1910. Así, pues Santanón se unió a las milicias magonistas que por aquel entonces estaban dirigidas por el oaxaqueño Hilario C. Salas y el veracruzano Cándido Donato Padua. Poco tiempo después, ya convencido de la ideología de la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano, Santanón fue nombrado Delegado Especial y Comandante de las fuerzas liberales del sur de Veracruz. Su unión a los magonistas tuvo lugar en la casa de Pedro Carbajal, en Mata-Canela, por la zona de Catemaco, Veracruz.

Ya como delegado sostuvo muchos combates contra el ejército porfirista, y fue perseguido por el poeta Salvador Díaz Mirón, quien le consideraba un bandido sanguinario y arbitrario, al cual nunca pudo atrapar. El escritor Juan José Tablada escribió al respecto de la idea fija de Salvador por atrapar a Santanón: Hay “puetas”(poetas) de guitarrita. Hay “puetas” de guitarrita, unos van a Santa Anita y otros van a Santanón. Rodríguez Palafox fue un soldado muy diestro que sabía manejar diestramente las carabinas 30-30 y la Remington, así como los revólveres calibre .44

A raíz de una denuncia hecha por un comerciante tabacalero de San Andrés Tuxtla, al gobernador de Veracruz, señor Teodoro A. Dehesa, donde informaba dónde se encontraba el revolucionario, Porfirio Díaz ordenó su persecución y Santanón combatió contra los soldados que estaban al mando del coronel Aureliano Blanquet. Huyó a la sierra para planear la estrategia a seguir, pero en una emboscada fue asesinado por un sargento de rurales de nombre Francisco Cárdenas, a quien ascendieron a comandante por su hazaña. Palafox presentaba una lesión situada en el frontal derecho en la línea donde comienza el nacimiento del cabello, atravesando el proyectil toda la masa cerebral y saliendo la intersección del parietal derecho y el occipital; otra en el hombro derecho, con salida en el omoplato del mismo lado; otra en la línea media del esternón, teniendo su salida a cuatro centímetros  de la anterior, y con una salida a diez centímetros de la otra; otra situada desde el labio superior hacia la oreja derecha, habiéndole trozado en su longitud, parte del maxilar superior. Que todas fueron interferidas con arma de fuego, excepto la última, que lo fue con instrumento cortante. Nos relata el escritor Iván C. Bibiano-Landero Rubín.

Así murió el sentido Santanón cerca de Acayucan en el año de 1910.

 

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